TOC, TOC
Nyiiiieeecccc....
La porta s’ha obert. I sí, ens hem trobat que sí que hi ha algú.
Ja hem rebut algunes opinions, idees i comentaris. Però en volem més, molt més!!
Així que us encoratgem que participeu de la revista,
de la vostra revista.
Segur que trobeu que hi falta alguna cosa, o teniu aquella idea meravellosa
que cal tractar, o bé teniu una informació per compartir, o
...
Va, us hi esperem, que la porta ja és oberta!!!!!
A continuació podreu llegir una aportació molt devota de l’Arnau Vilardebò.
A San Blas, y a otros santos y santas de su influencia.
«Quien no cuida su garganta,
la palabra se le atraganta»
Una loa quiero hacer
a quien boca, fosas nasales, glotis, laringe, cuerdas vocales y anexos protege
en ese tejemaneje entre el hablar, el cantar, el gritar y el callar.
Es decir: en el decir.
Que sea San Blas quien reciba plegarias y parabienes.
O en su defecto Sant Anín, su más humilde y fiel siervo.
Pero es San Blas quien con todo su acervo
pone en el asador bendiciones
para no perder la expresión de nuestra usual prosa o rima
y no lanzar nuestro tiempo y dinero a la sima
de foniatras, logopedas y reeducadores.
¡Oh San Blas!, de quien en mi tierna infancia
en aquellas tierras cerca de Francia
me daban tus panecillos bendecidos:
Protege nuestra laringe
para que no nos salga la voz de la Esfinge
que paraliza corazón y sentidos.
¡Oh San Blas!, si la garganta nos escuece
y canto, verso o prosa, enmudece
acude con tus remedios o remedos de remedio:
las pastillas de potasa, las tiras de bacalao seco,
las tilas, los caldos de gallina,
huevos, mieles, las pastillas Juanola
en formato de rombo y en redonda cajetilla,
las pastillas Valda, aquellas gomosas
y en forma de pelota deshinchada
que ya en nuestra tierna infancia eran famosas.
Otros
espíritus de tu influyente corte
y negocios de tu segura y necesaria influencia
son las Strepsils, las Ricola,
el Hibitane, ya solo en el recuerdo,
la Lizipaína…
Pero todo eso, sin tu magnificencia
no es más que baratija,
placebo para gente simple o pija,
que no duda en meterse en el cuerpo,
transitorios derivados de la codeína,
de la benzocaína, del ibuprofeno,
de antihistamínicos soporíferos
o del popular ácido acetilsalicílico,
la Aspirina, que aunque su acción roza lo mítico
no puede hacer nada, si tú, San Blas,
no levantas bastón o báculo, que no espada,
contra tos, carraspera, lengua hinchada,
llagas en la garganta o laringe irritada.
Pero como cada uno sobre su deficiencia monta su ciencia,
prefiero decir en rotunda sentencia
que es por tu bondadosa influencia
por lo que la palabra siempre volvió a mi boca.
Que quien la tiene se equivoca,
y si saltando de oca en oca
uno yerra y cae en la cárcel o infierno de la afonía,
pueda salir de esa terrible agonía
sin tener que volver a la salida, al principio,
con la sola bendición de tu pan o elevándote un rezo en ripio.
Las vestales de Sant Anín, siempre bajo tu consejo,
recomiendan las tisanas de tomillo, menta, o mezclas estudiadas
con toques de anís y culantrillo.
(...)
Pero sobre todo y ante todo:
los calentamientos de voz progresivos, pronunciar:
¡ñúa, ñuá, guá,
guá, fuá, fuá. spá, spá!
Y otras lindezas, porque así, aun sin saber,
nuestra alma a San Blas reza
y la garganta despereza.
(...)
Hermanas y hermanos recemos a San Blas en su lenguaje
con devoción, poca vergüenza y calma.
Con toda la sinceridad del alma,
pronunciemos y cantemos el
¡ñúa, ñuá, guá,
guá, fuá, fuá, spá, spá!
Hermanos y hermanas añadamos un gesto de proyección
con la mano abierta hacia arriba
al decir las dos últimas sentencias del
¡spá!
Lancemos al unísono al cielo la plegaria.
¡Individualista sal de tu solitaria siesta!
¡No temas la forma gregaria
que sin ser más de uno no hay fiesta!
Una última recomendación, pues
«a San Blas rogando
y el gaznate cuidando»
Hermanas y hermanos en el hablar, charlar, decir, narrar, cantar…
Es conveniente justo antes del lavado de los dientes, cada mañana
limpiar a conciencia esa capa blancuzca que aparece por encima de la lengua,
amasijo de bacterias y células muertas que se disponen,
no es rareza, cada día junto a la salida más locuaz de nuestro
cuerpo.
Aprovechad ese gesto oportuno de la sabia naturaleza.
(...)
Pero ahora, como toda alma humilde reza, repitamos la salmodia
que Sant Anín, pidiendo la intercesión de San Blas,
dijo en momentos de necesaria verborrea, previniendo la mudez extrema.
Recordad, con palabra y gesto:
¡ñúa, ñuá, guá,
guá, fuá, fuá, spá! spá!
PLEGARIA FINAL
¡Oh San Blas!, obispo mitrado de Sebaste
recuerda siempre que tu fama ganaste
salvando a un niño de morir ahogado
por una afilada espina de pescado.
Pero ya que atendiendo a la forma de tu tocado
y a que del cielo levedad recibiste,
que en una ocasión sobre las aguas anduviste
y perecieron ahogados en ellas tus perseguidores,
podrías ser reclamado como patrono de los surfistas,
no te olvides jamás del gremio de los habladores,
cuenteros, narradores, juglares y cuentistas.
DESPEDIDA
Hermanas y hermanos
podemos salir al camino
a ganarnos con nuestro hacer y decir
hogar, cama, pan y vino.
Con aportaciones de Alquimio Fonsuá, Alber Per, Romín Alic Antina, Juanc Uban, Iñigo del Bar de la Jaula y la Vicky de Sabios Pies. Nihilobstantado en gramática y ortografía por Sorsol del Mar y Jesús Larús. Pautado y recolectado sobre inspiraciones de Arnaulfo Gloso Pedo, alias Atana Siu según La Verdad del día, gracias al extenso estímulo verbal de Mañi el Alegre, Alex Pepper, Martha Squire, Dulzai Bagón, Gal Madrí, Flexio Goma, Anim Rebregredel, Face Fogo y Ort Caó, bajo los cantos, auspicios, guía y cuidados de la familia Raga Ta, flor de la nobleza local, y de sus numerosas y fieles amistades. | En Santiago de la Ribera, San Javier, Murcia. Sábado 30 de agosto de 2008 y algunos pocos días más.