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Kulimatji Project, Suráfrica.
“Nosotros contamos nuestras viejas historias”
Por Marlene Winberg y Helena Cuesta


“Kulimatji”, como nos explicará más detalladamente Marlene en esta entrevista, es una expresión de los bosquimanos !xun para decir “contamos nuestras viejas historias”.

Los bosquimanos !xun son originarios de Angola en el sur de África, vivieron como cazadores y recolectores hasta buena parte del s.XX. Posteriormente y como resultado de un rápido proceso de aculturación, guerra y desplazamientos, los conocimientos y tradiciones orales de los San se vieron amenazados hasta temer por su desaparición.

“Nosotros – dice Marlene – con el Proyecto Kulimatji, en colaboración con el Instituto San de Sudáfrica y el Consejo tradicional de notables !xun nos hemos impuesto la tarea de registrar, traducir y publicar la literatura oral de los !xun, para que podamos recordar las historias cuando la gente mayor ya no esté con nosotros, para que las historias puedan continuar viajando en el viento”.

Marlene, ¿cómo empezó todo esta idea del proyecto Kulimatji?
Hace más de una década, me senté en una tienda en el refugio de los San en el campo de refugiados de Suráfrica donde vivían los bosquimanos en Sudáfrica para hablar con el Consejo de Notables !xun. Compartíamos un gran amor: las historias. Y también compartíamos una gran tristeza: la posible extinción de muchas de esas historias antiguas y tradicionales.

De este sentimiento compartido nació el proyecto Kulimatji. Decidimos grabar, aunque después no se hizo de la manera en un principio planteada, el folklore indígena San bosquimano. Reunimos a un grupo de ancianos y empezamos nuestro viaje.

¿Qué significa exactamente kulimatji?
La palabra kulimatji se hace eco de otra palabra San (bosquimana); kukummi que pertenece a otro antiguo lenguaje San, /xam. La palabra kukummi, que lleva más de un siglo extinguida, se usaba para describir el proceso oral de contar una historia, difundir noticias o relatar un acontecimiento. Los kukummi pertenecían a la cultura oral de aquellos que decían “Nuestras historias viajan en el viento”.

¿Cómo registráis los cuentos? ¿Hay alguno ya publicado?
En estos momentos, en el 2008, hemos publicado varios libros y recogido unos cuantos relatos. He preparado a varios jóvenes para que recojan sus viejas historias. Lo hacemos con papel y boli, en ocasiones utilizamos una grabadora y, a menudo, dibujamos – literalmente, nos sentamos y dibujamos las historias – en la arena o en cajas de cartón. Lo hacemos así porque la gente de más edad no conoce nuestro alfabeto. Los traductores y transcriptores, que son más jóvenes, a menudo no entienden los antiguos dialectos !Xun sino es en un contexto general. Esta es la razón por la que tardamos mucho tiempo en registrar algunas historias.

Hace poco, conseguí juntar todas estas piezas y edité los relatos para su publicación. Ahora tenemos una antología de 30 cuentos que esperamos publicar el próximo año.

En breve, además, contarán con una página web – tal y como nos adelanta Marlene- “donde podremos compartir nuestro folklore con el resto del mundo”, pero si alguien quiere contactarles puede hacerlo directamente escribiendo a marlene.winberg(at)absamail.co.za

Y ahora os dejamos con uno de los cuentos recogidos en el proyecto Kulimatji, traducido del inglés por José Manuel de Prada-Samper.

El pájaro Pam-pam.

Pensa era el mejor cazador de todo el Kalahari. Llevaba a casa animales gordos, y alimentaba bien a su familia.
Sin embargo, Pensa estaba insatisfecho. Había un pájaro, el Pam-Pam, al que deseaba mucho capturar. Las plumas de la cola de este ave eran perfectas para sus flechas. Cada flecha volaría por el aire igual que un pájaro. Pero Pensa no lograba nunca atrapar al pájaro Pam-Pam.
Pensa acudió al chamán de su gente. Le pidió ayuda:
–Por favor, dime cómo puedo capturar al pájaro Pam-Pam. Necesito sus plumas para mi arco y mis flechas. ¿Cuál es la mejor forma de atraparlo?
El chamán respondió:
–Ve y enciende una hoguera. Cuando todos los insectos escapen de tu fuego, atrapa el más pequeño de ellos. Haz una trampa y coloca dentro de ella el pequeño insecto. Él atraerá al pájaro Pam-Pam.
Pensa ignoraba que el chamán y el pájaro Pam-Pam eran amigos. Pam-Pam siempre visitaba al chamán. Los dos intercambiaban historias.
–Te lo advierto –le dijo el chamán cuando el pájaro Pam-Pam vino a verle–. Le he dicho al cazador cómo atraparte. Cuando veas una hoguera en el páramo, emprende el vuelo y aléjate. Tengo ganas de ver quién de vosotros ganará.
Mientras, Pensa inició su cacería del pájaro Pam-Pam. Se sentó en el páramo e hizo girar una y otra vez sus palos para hacer fuego. Cuando apareció el humo, sopló sobre la hierba que había alrededor de los palos hasta que apareció una llamita y ésta se convirtió en una gran hoguera. Los insectos se alejaron volando, pero Pensa logró atrapar a un saltamontes joven. Lo puso en su trampa. El jugoso saltamontes joven que había en la trampa de Pensa fue irresistible para el pájaro Pam-Pam. Decidió bajar volando y atraparlo en un instante con su afilado pico.
Pensa oyó el grito del pájaro Pam-Pam.
–¡Pam-pam, pam-pam, pam-pam! –gritaba.
Pensa corrió hasta la trampa. ¡El pájaro estaba atrapado!
El pájaro Pam-Pam imploró a Pensa que lo liberara.
–¡Ah, no! –dijo Pensa–. Hace mucho tiempo que quiero atraparte. ¡Hoy eres mío! Tus plumas harán que mis flechas vuelen por el aire, igual que tú.
El pájaro Pam-Pam chilló:
–Si me matas, cuando estas plumas se estropeen no habrá otras que puedas colocar en tus flechas, porque yo estaré muerto. Déjame libre, y te prometo que cada luna llena te daré plumas.
Pensa meditó sobre las palabras del pájaro Pam-Pam. Sí, admitió, es cierto lo que dice el Pam-Pam. Si lo mato ahora, ya no le saldrán más plumas.
Pensa estuvo de acuerdo con el trato. Pero primero, arrancó varias hermosas plumas de la cola del ave.
El pájaro Pam-Pam voló directamente hasta el lugar donde vivía el chamán, y le contó lo sucedido.
–Tje-the –se rió el chamán–. Veo que este asalto lo habéis ganado los dos. Pensa consiguió las plumas, y tú, la libertad.
Pensa volvió a casa y fabricó flechas nuevas. Cuando la gente vio sus flechas, dijo:
–¡Oooh! ¡Fijaos en este cazador! Lleva en sus flechas las plumas del pájaro Pam-Pam. Ahora cazará bien, y nos traerá la mejor comida. ¡Celebraremos un banquete!
Aquella noche, el chamán encabezó la danza que su gente bailó alrededor del fuego para celebrar el éxito del cazador, y la libertad del pájaro Pam-Pam.

A Pensa Manungu, un viejo cazador !xun, le encanta contar este cuento. Dice que nos habla de un cazador que aprender a compartir los recursos que le rodean. Si coges más de lo que necesitas, destruyes la abundancia de la naturaleza. Pero Pensa Manungu dice también que sus cuentos son para reírse y pasárselo bien; no todos oyen lo mismo en un cuento.